Lo invisible (quien se cree hechizado resulta hechizado)
La vida trae sorpresas, como tales, absolutamene sorprendentes; y pese al amor o el desamor, siempre he terminado en un dilema filosófico ¿Existe lo que veo?
A continuación transcribo un viejo epistolario que habla del ver y también un poco de aquel extracto del El Principito de Saint Exupery “Lo esencial es invisible a los ojos”
Acto 1: Frota tus ojos tres veces y piensa
En cuanto los sentidos despiertan se vuelve inevitable delimitar lo que se percibe. Un arbol es un arbol por todo aquello que no lo es, por los límites que lo contienen o lo desbordan, por las líneas que lo construyen o lo deconstruyen.
Cuando miro estoy buscando. Cuando dibujo estoy encontrando.
Pero ni siquiera un cuerpo puede contenerse a sí mismo, un dibujo es una huella, una firma, un registro de lo que ha muerto: el instante mismo en que fué ejecutada la acción. Ni siquiera el nombre puede contenernos. Estamos en él, pero también en los intersticios que existen entre las letras, entre los vocablos. Y sabremos que jamás podimos haber sino contenidos en una imágen, mucho menos en la imágen que pudimos habernos creado por fuera de los recursos técnicos: el recuerdo. Allí donde crees estar ya no estas. La materia esta fluyendo tan rápido y son tantos los infraleves como las sondas de profundidad que si acaso logramos dar cuenta de ello.
Es tu imágen ¿pero necesariamente eres tu? ….
“ces’t nes pas un pipe”.
La imágen en línea que me remite a tu rostro, no es tu rostro, es lo que fué y es más para mi: un autorretrato. Fué dibujándote como me encontré a mi misma en ese momento. Es mi firma figurada en tu rostro. Es el recuerdo de una unión por amor.
Es posible que no te reconozcas, es posible que eso te asuste, la idea de haber sido detenido en el tiempo dentro de una imágen. Pero eso es algo que debes solucionar tu mismo. Por otro lado yo nunca sentí fastidio por vos, pero si llegué a sentirme encerrada. Precisamente en una imágen, inmóvil y cerrada, sin posibilidad de cambio. Una idea de amor única como una sola idea de arbol,
la abstracción total. Y el encierro me lacera el alma y el cuerpo y con vos me sentía así. No porque quisiera hacer lo que se me diera la gana sino porque yo quería ganar lo que quería, querer lo que hacía. Sentí que tu querías que yo fuera un alguien al cual hacia mucho tiempo habías idealizado. Jamás te traicioné. jamás te mentí. Muchas cosas que pasaron hicieron que dejara de amarte.
No sé que personas te llamén, tampoco lo quiero saber, ni si dicen o no dicen que soy una cosa u otra. Es simple: no por una imágen del mundo se conoce el mundo, no por la imágen de un árbol se conoce unárbol. Y yo supongo que para alivio mío, no soy eso ni pienso de esa forma.
La fortaleza no la encuentra uno olvidando el pasado o regresando el tiempo, la fortaleza se encuentra asumiendo que somo distintos.
