Archivos para radiohead

ARCO IRIS EN LA ÚLTIMA ESTACIÓN DEL MUNDO

Publicado en ElBrujoDeOz/Magazin literario con etiquetas , , , , el Febrero 16, 2009 por productohechizo

(Argumento para un shortfilm)

Radiohead
In Rainbows
2007

Se encuentra en la estación más profunda esperando los ojos ¿Qué debería hacer? ¿Dónde debería estar? Loco, cayendo en un agujero cada vez más profundo, casi interminable, espera los ojos para regresar. El background, el soundtrack golpea beat tras beat, las palmas esperan el ansia, ruidos y golpes sobre la madera. El amor yace en una mirada lejana, una mirada que deja entrever un pasado y la infancia: dos corazones que solían correr juntos. Todo estaba tan bien ¿entonces qué ha sucedido? Y todo su mundo se ha venido encima, un planeta que gira y gira y gira y no para mientras todo el mundo corre, la velocidad aumenta, las cuentas y los castillos de naipes que pronto se los llevará el viento.

Las risas de los niños se han ido.

La estación se alarga y se ensancha, el tren jamás llega, la espera se hace eterna y no se sabe nada, ¿Hacia donde ir? ¿Qué es todo esto? Parpadear, volver a comenzar una vez más después de tantas caídas, tratando de mantener el paso, la respiración; y el sonido viene precipitadamente, las ruedas de los trenes se acercan, la velocidad vuelve a aumentar, mil personas bajan de los vagones por segundo, otras mil suben al segundo siguiente, los centavos se desbordan por las alcantarillas y el viento llega para llevarse los naipes. El amor yace en una mirada lejana.

Allí en el centro de una ciudad oscura y caótica, postmoderna y postmortem, en el ojo de la tormenta del mundo, la música viaja mientras se camina o en el tren, en los taxis, las bicicletas; mil sonidos inundando las calles oscuras, versiones digitales, música virtual comprimida sonando desde un mp3 y con él en la estación más profunda un arco iris rompe la velocidad.

Parpadear para que el mundo pase lento.

La alegría llena su rostro, pasa lenta. Vienen los ojos, le devuelven su vida. Nada de lo que ha pasado importa, las imágenes vienen y van, aquello tan entrañable se arraiga al último espacio de piel por donde las palabras salen y le devuelven lo único humano: el sentir. Nada más por qué preocuparse cuando todo se ha ido: parpadear para que el mundo pase lento.

Al hacer música, Radiohead con sus complejidades estilísticas y sus gadgets sonoros nos regresa eso único humano que resta a las distorsiones más profundas del mundo, de eso tan extraño llamado “ser humano”, de todo el concreto construido, de la velocidad de los días. Una mirada que nos regresa al interior y al final del camino desde donde mirar hacia atrás y hacia fuera. Seres que hemos estado nadando en un medio sin agua, peces sin aire asfixiados por un mundo globalizado y vertiginoso.
El experimento audible es una compulsión, pero esta vez encerrados en un garage perfectamente acondicionado crean las escenas perfectas de una estación en la última ciudad del mundo. Y como toda película tiene una trama, una tensión, una historia de amor y de desamor.

La espera en la estación no podría ser más eterna cuando se espera al amor de la vida, con el cual dejarse llevar aún sin aire por caminos nunca antes recorridos, de la misma ciudad, aquella oscura y caótica.
Las miradas que se encuentran en la estación de la última ciudad del mundo despiertan al día siguiente con una vida que solían vivir en medio del sueño y de las imágenes del futuro. Le toma la mano, dos corazones corren uno al lado del otro, suena la canción preferida y el viento vuelve para llevarse el sueño como si un video casete fuese la verdad de la imagen y del registro, como si fuese la vida tan solo una escena de una gran película.

La historia musical de Radiohead se ha quedado guardada en mi carpeta de colecciones, allí he dejado todos mis pensamientos y mis investigaciones acerca de sus integrantes, sus ires y venires, sus instrumentos, sus cambios. Y los he dejado allí porque gracias precisamente a nuestro mundo globalizado, a los blogs, a myspace, a last.fm, a youtube me he pasado tardes enteras escuchando una y otra vez su último trabajo IN RAINBOWS. Todas las canciones se han ido decantando una a una, estrofa tras estrofa. Hoy he cerrado los ojos y he soñado. IN RAINBOWS ha sido mi banda sonora.

Visita:

www.radiohead.com

Canal Youtube Radiohead

http:// www.myspace.com/radiohead

AMNESIS DE SINFONIAS AZULES

Publicado en ElBrujoDeOz/Magazin literario con etiquetas , el Agosto 10, 2008 por productohechizo

Amnesiac / Radiohead

2001

Mucho antes de poder entender el real contenido de sus sonidos, antes de atreverse a pronunciar una opinion y aún antes de conocerla, ella se paseaba por las calles de esta lejana tierra en una mañana de julio del 2001. Allí estaba ella, aterrizando con sus alas azules, neo-sinfonica, construyendo en una memoria desvanecida lo único apenas reconocible: un intersticio entre la más intensa melancolía o el olvido. Pregón de una esquizofrenia estilistica. Amnesia: espacio mental donde se desarrolla un nuevo orden, un asilo para la mente y los pensamientos. Diciendo tantas cosas a la vez, atropellando y al mismo tiempo siendo emocionalmente comprensible, llena de momentos hermosos, de dominio de poliritmos, de simbiosis melódica.

11 construcciones sonoras que abren las puertas a un lugar lleno de figuras extrañas, de fuegos azules, de estrellas fugaces que viajan sobre los cielos sangrientos de ciudades atlantidas, donde quizá el único sobreviviente no puede evitar la desesperada necesidad de sumergirse hasta encontrar su hogar y una vez sentado en su propia sala dejarse ir junto con todo lo suyo; dueño de sus sueños, dueño de sus mueble, de sus recuerdos, de los restos de los vivientes, de su muerte y de su olvido. Amnesiac es una liturgia a la desaparición; desesperación y pesadumbre; la narración en primera persona de la intensa soledad y el horror que puede sentir quien despierta tras la terrible destrucción. La letanía por haberlo perdido todo.

Entonces dentro de la inevitable debilidad de la memoria, se encuentran difuminados en el tiempo, cintco hombre despues de largos caminos andados, de verbos encontrados para formar sueños; surge la mezcla perfecta para tornar depresiones y traumas en melodias. Thomas Edward Yorke, Jonathan Richard Guy Greenwood, Edwuard Jhon O’brien, Colin Charles Greenwood y Philip James Sleway: radiofonicos para cabezas aturdidas; fenomenos acústicos producidos por la energía radiante. Vuelta patas arriba los sonidos, melodias escondidas, pensamientos nubosos, la cabeza en la radio y la radio en el olvido. Radiohead.

Dejemos perder entonces en el tiempo y en el espacio la procedencia de un país anglosajón a finales de los ochenta y principios de los noventa; dejemos perder la fama a rastras de un Creep anexado forzosamente dentro de la moda Grunge y dentro de un vertiginoso agujero negro “alternativo”. Dejémosle a otros recuerdos los mejores y los peores, las críticas y las caracterizaciones, los millones en el mundo, los seguidores. Mejor dentro de sus ondas hertzianas viajemos sintiendo con las melodías, aquella estructura psíquica que se erige sobre el miedo a un mundo tecnificado de un “Computer”, donde el lenguaje o cualquier proceso humano se reduce a un sintético codigo binario. Más allá de las tradicionales guitarras, bajos y baterías, en el lugar de una máquina de magia que fabrica artificios electrónicos provenientes de un mundo real y cinemático.

O mejor permitamos que los teclados que han sido totalmente programados, persigan las elevadas imaginaciones vocales de Yorke, como a manera de letania en un “Kid A”. La percepción de un proceso de pérdida de humanidad con proyecciones cada vez menos disparatadas.

Escuchemos como todo se convierte en una suerte de ente y entonces cuando sintamos el futuro onírico totalmente posible, gritemos y volvamos a nuestro día. Una mañana de junio del 2001: Amnesiac viajando por la radio.

Podria ser un trueque para olvidar las referencias de nuestras vidas en el pasado, de una banda que se mantiene dentro de apariciones y desapariciones mágicas, que ha producido sonidos fotográficos para el recuerdo. Pues ni olvido, ni recuerdo: sentimiento; desde sus primeras composiciones hasta la más reciente (Pablo Honey, My Irong Lung, The Bends, OK Computer, Kid A, Amnesiac)

Y ahora mucho antes de poder entender el real contenido de sus sonidos, antes de conocerla realmente, pero pudiendo ser capaz de emitir una opinión, ella se pasea por las calles de esta lejana tierra. Amnesiac. Bajo la mirada de lo perdido

“Despues de años de esepera, nada aparece /

así, mientras toda su vida pasa ante sus ojos, te das cuenta que has estado mirando en la dirección equivocada”

Packed like sardines in a crush tin box.

Otra dirección para mirar, desde la cual decidamos a donde iremos. Será seguramente una nueva magia, una alquimia de intensas soledades, de voces y guitarras ruidosas, de pianos y ritmos entrecortados para tímpanos que se estremecen pro completo a las puertas de un oscuro e interminable agujero, de un espacio desconocido; atraidos y dispuestos a seguir el rastro, proximos a una completa resignación y abandono de la racionalidad, para entrar y jamás volver.